Algo tan genial como Izal.

Que pensemos despacio, queramos deprisa y caminemos con la frente alta.
Incluso en este justo momento en que nada ocurre.
Calma blanca, ropa de cama de hotel.
Olores de vida plena... 
Sexo ligero, agua fresca, zumo de fruta y café.
Incluso ahora que ya no hay miedo, que nada tiembla.
Sal de baño, brillo dorado en la piel.
Y un beso sincero en la boca...
Pies descalzos, arena virgen, Copacabana y claque.
Cine desierto, sol en la cara, latina ardiente, ron de caña,
Domingo desde las tres.
Terraza de vino y rosas.
Soñar despierto, dormir contigo.
Viajar despacio y volver...
Así que atentos todos al cielo, calma, quietos, cojan aire, quizá nos toqué correr.
Que al menos quede el recuerdo,
que fue perfecto.