Por eso cuando te
dibuja el cielo una sonrisa, cuando el miedo divisa alegría sufría, concisa; confía
precisa-mente en su habitáculo noctambulo, el lado oscuro del corazón, el tentáculo,
el amor sin cálculo, aquella inocencia del párvulo; el ángulo rectángulo, reinauguro
el coágulo por la sonrisa de los míos, por mis venas corren ríos de pasión y desafíos.
Una sonrisa, a
veces algo tan pequeño puede representar la grandeza de un imperio y no sea
serio, que la sonrisa no te cambie de criterio y la tristeza ya no es buena ni
en el cementerio. Y si te ríes, que sea de verdad y no te líes, que solo te
engañen a ti y todos tus traspiés; mis rubíes no se rallen si tienen las íes, que
no se es menos si a veces a la vida sonríes. Ríes, yieh, fluye, sonríe; diferencia
lo bueno de lo malo, confíe usted en su ciencia, solo una sonrisa me incorpora
cuando ya no me queda paciencia, cuando la depresión me ahoga, llevo colgada una
soga al cuello que se hace de rogar. En mis perpetuas
odiseas, cuando tu paseas boca por esbozo me recreas; creas un mundo diferente,
curas enfermedades de la gente y a veces eres valiente paseando de frente ante
el peligro y riéndote del delirio del presente, y obediente a la razón del corazón
sincero y real al salir de prisión y ves al sentimiento como vocación, en cada acción
eres diferente con cada uno que te exprese.
¡Yo ya no me rio
por dentro, sonrío por fuera es mejor, si te molesta lo siento, vive feliz mi
interior!
Ahora sonrío y desafío
a la tristeza, la invito a burlarse de sí, desde mi fortaleza; reza a la mía
destreza, sufro un dolor de cabeza, eterno y enfermo regresa, besa, sonrisa, mi
alteza… Pobreza no pesa, si esa risa se expresa, no pesa ese mal si eres un
mineral, tu regresa; quizás te ha cogido por sorpresa y has fluido, huido del
miedo y recibido amor por la sonrisa, risa de humor, que pinta el color y el
rasgo de la cara y te alegra el corazón a pinceladas. No me dan arcadas por reírme,
mi corazón no es una prostituta y vive libre.