Para los débiles ya no hay amor.

Me creo Paulo Coelho hablando de Dios, pero mis dioses no están en tu Iglesia.
Luchando por traer pan a la mesa. 
La religión vive en tarjetas con bandas magnéticas.

Alineando tus dos planetas. 
No pueden silenciarnos como a Tesla. 
Tú tienes lo que me falta, entrégate a mi fe, pon mi mano debajo de tu falda.
Historia del saqueo, de mi corazón aquel Enero. 
Febrero. Marzo. Todos los meses del año.
Todas las noches me engaño.
Me la juego, quemo el último cartucho.
Luego me arrepiento de lo dicho y pataleo. Sueño feo. Confundo necesidad y deseo.

Tu déjame ser yo, que ya habrá tiempo para ser otros, para que vivamos mintiéndonos, conformes con lo que no somos.

Vemos el futuro negro porque negros son los ojos que llevamos. 
Yo que estuve recogiendo flores, como excusa para entrar en tus jardines.

Llegando al kelo de día con las manos vacías y el alma en el suelo, 
he decidido dejarlo, 
no sé el qué,
todavía lo estoy pensando,
tal vez te llame algún día.