Estoy bailando en el
filo. Hablando al amor de tranquilo. Jugando con fuego. Pidiéndole tregua al
olvido. Canto escapando del ruido y cuento con daño los años perdidos. La vida
es rutina de mierda o la aceptas y dejas de verle sentido.
¿Qué pasa amigo? Naces y
mueres no lo has entendido. Poniendo otro ritmo, haciendo otra letra, nena
follando contigo. Hay veces que se que tu ‘’ya no va a ser’’ es mejor que mi ‘’pudo
haber sido’’; otras me mata la duda por dentro y no sé lo que digo.
Así que ya ves, sigo sin
restos de fe, apurando el café, prendiendo otro verde… Viendo fuera amanecer,
cuando ni mi vieja se alegra de verme, ¿o qué? Ok… Los kilos se ganan, los
sueños se pierden. La muerte es una fulana, que se ande con ojo si quieres
joderme.
La última fila del bus,
pisando Madrid, grabando mi aliento. Lejos del humo del club, cerca del crio
que llevo por dentro, fuck tus necesidades, tus obviedades, tus tantos por
ciento. Mis versos ya no hablan en clave, lo dicen bien claro, no creo en
sus cuentos.
En esto no miento, la
felicidad es un cuento. Tus ojos me sirven de espejo y miro mi reflejo más
viejo y violento. No sé como cojones se pasa tan lento y como he cambiao tan deprisa
y que sentiré si estoy muerto.
Déjame sentirme un niño
y sirve, cariño, otro whisky con hielo. No ves que me mata este anhelo saltando
al vacío colgao de tu pelo, no es tan complicado vivir a tu lado y morirse de
celos.
Así que ya ves, sigo sin
rastro de fe, perdiendo otro tren, buscando otra suerte… Viendo afuera
anochecer, cuando ni tu vieja quiere conocerme, va bien, va bien… Al fin y al
cabo siempre vuelve septiembre, desde que era un crío pensando en la muerte
En la última sigla del
club, surfeando otro look, soltando mi aliento… Y tú escuchando en tus cascos
creyendo saber lo que siento… No sé que cojones pensabas, pa qué quiero fama si
tengo talento. No sé que tendremos mañana, quizás esté muerto.
Así que ya ves.