Muerte en Hawaii

Hoy el sol 
se escondió 
y no quiso salir,
te vio despertar 
y le dio miedo de morir. 

Abriste tus ojos 
y el sol guardó su pincel 
porque tú pintas el país ahí 
mejor que él. 

Cuando amanece tu lindura, 
cualquier constelación 
se pone insegura. 

Tu belleza 
huele a mañana 
y me da de comer 
durante toda la semana.
 
Y tus ojos hacen magia, son magos, 
los abriste 
y ahora  
se reflejan 
las montañas en los lagos.

La única verdad absoluta es 
que cuando naciste tú
a los árboles les nacieron frutas: 
naranja dulce, 
siembra de querubes; 

como el sol tenía miedo 
se escondió en una nube. 
Hoy el sol no hace falta, está en receso 
la vitamina D me la das tú con un beso. 

La luna sale a caminar 
siguiendo tus pupilas. 
La noche brilla original 
después que tú la miras. 

Ya nadie sabe ser feliz 
a costa del despojo, 
gracias a ti 
y a tus ojos. 

Eres un verso en riversa, 
un riverso. 
Despertaste y 
le diste vuelta mi universo. 

Ahora se llega 
a la cima 
bajando por la sierra, 
la Tierra ya no gira, 

tú giras por la Tierra. 
En las guerras 
se dan besos, 
ya no se pelean. 

Hoy, las gallinas 
mugen 
y las vacas 
cacarean. 
Las lombrices 
y los peces 
pescan los anzuelos. 

Se vuela por el mar 
y se navega por el cielo. 
Crecen flores 
en la arena, 
cae lluvia 
en el desierto. 

Ahora los sueños 
son reales, 
porque se sueña 
despierto. 

Y ése sueño 
es seguro, 
y así se reproduce 
y la inocencia por fin 
no se esconde de las luces. 

La escasez de comida 
se vuelve deliciosa, 
porque tenemos 
la barriga llena 
de mariposas. 

Las galaxias revelan 
su comarca escondida
y en la Tierra parece 
que comienza la vida. 

La luna sale a caminar 
siguiendo tus pupilas. 
La noche brilla original 
después que tú la miras. 

Ya nadie sabe ser feliz 
a costa del despojo, 
gracias a ti 
y a tus ojos.