Estoy sentao mirándote a los ojos. Me pierden tus reflejos, eres mi juventud cuando estoy viejo. La solución a mis complejos, el lóbulo de tus orejas; las líneas de mi vida son las líneas de tus cejas. Y tu pelo, que cambia siempre a gusto mío, cuando te tiñes de morena eres mi ninfa que salió de un río. Sabes que bebo tanto como sonrío, tus cabellos rubios naturales son mi tesoro perdío.
Caigo en picao por el valle que se dibuja entre tus hombros, besándote en redondo ese cuello de aguja, hago una pausa en tu clavícula, el mejor balcón hacia tus tetas ahora que nada las sujeta; fresa y nata libres de cualquier estría; se ponen firmes cuando ven que mi mirada se desvía...
