Sobre qué hacer cuando tienes posibilidad de arrepentirte pero no de volver si lo haces.

Cómo un ser humano de 6 años que no entiende porqué mamá no le deja comer todas las chuches que quiere si son lo que más le gusta en el mundo. Con la mirada inofensiva de un cachorro que te observa como si se estuviera preguntando porqué no le sigues acariciando todo el día si no rompe nada. Como una flor que se deja mecer pacífica por el viento al no poder derramar las lágrimas que la liberen de sus raíces. Con los mil interrogantes inocentes de alguien que no sabe bien con qué propósito debemos vivir una vida llena de inoportunidades y elecciones. Con la fe de encontrarme algún día yo misma si sigo buscando.