Disparas a los pies de diciembre
y le gritas que baile como julio.
Nos levanta de la hilera de sillas de plástico
y nos saca a la pista,
que ha pasado del gimnasio del instituto
al salón de casa.
Eres un extintor de inviernos,
de los trozos feos de los inviernos.
De las zonas quemadas,
inundadas
y derrumbadas
de los inviernos.
De las tuberías congeladas
y el cajón vacío de leña.
Enciendes un mechero,
me lo acercas tanto al corazón
que regresan las hogueras de San Juan.
Los fuegos artificiales
somos nosotros uniendo nuestros caos.
N.Delgado