¿Las personas no cambian?, las personas no cambian cuando falta voluntad o madurez, o sobra egoísmo.

Olvidamos mil veces que sólo se vive una. Olvidamos a los buenos. Nadie se olvida de los hijos de puta. Olvidamos que las cosas a medias nunca salen bien, y aún así seguimos partiéndonos en dos. Olvidamos dejar de quejarnos. Olvidamos que la gente sencilla está en peligro de extinción. Olvidamos escuchar y olvidamos callarnos en vez de hablar demasiado. Olvidamos que todo lo que somos podría ser utilizado en nuestra contra. Olvidamos que a veces los días de lluvia pueden estar seguidos de algo mucho peor. Olvidamos que el aire que respiramos está cargado de suspiros de ausencia, o de sobre-existencia. Olvidamos que por nuestra cabeza pasa más veces la idea de que todo te despreocupe que la certeza de la preocupación, y aún así, olvidamos despreocuparnos. 
Olvidamos despreocuparnos. 
Olvidamos dejar un par de horas para no pensar en la hora. Olvidamos que a veces sólo tenemos que pararnos para darnos cuenta. Olvidamos que nosotros mismos podemos estar siendo olvidados. Olvidamos querernos por dentro. Y querer desde dentro. 
Lo hacemos todo mal.

Para pertenecer a alguna manada quién sabe si inexistente. Una manada que cree saber de todo, exenta de autocrítica, por la cual cada uno se deja arrastrar a su manera. Una manada absurda que intenta convencer a un individuo de que a él no le interesa convencer a nadie. Están los que piensan que menos es más, y los que elegimos no ser demasiado conformistas.
Y no. Crecer es para muy pocos, abrir los ojos para muchos menos. Y ya somos grandes para seguir confiando en desconocidos, si vamos a crecer, tratemos de no empeorar.