Persigo a la Luna hasta el siguiente amanecer.

Nadie te cuenta que este cuento es un engaño, que todo es un invento pa que sigas al rebaño, que el tiempo pasa lento pero que vuelan los años, que crecer es aprender a desengaños. Toda la fe que se pierde ya no vuelve nunca, y no tío!, no siempre hay respuesta a las preguntas. Lo único difícil de crecer en esta jungla es saber seguir de pie cuando todo se derrumba. ¡Ahora todo se analiza! hasta el mismísimo amor sabe a ceniza, los besos agonizan, todos los días son arenas movedizas, un sueño que despierta mientras otro cicatriza.  Tras reflexiones, la conclusión es, que en esta vida no hay un libro de instrucciones, solo el corazón es la única bandera y desde ahí, si, cada uno vive a su manera. Y persigue a sus quimeras, los hay que solo busca el oro, otros la verdad que mueve al globo, pero yo fui sobre todo de la escuela del ayuno, donde los hombres valientes nos pegamos uno a uno. Y se me escapa, como el niño que perdió su mapa todo acaba, el tiempo pasa pasa, eso es madurar tic, tac, tic, tac, tic, tac, y el reloj del corazón siempre tiene la razón aquellos niños temen ser mayor. Miro hacia atrás para recordar quien soy, miro hacia delante pa saber a dónde voy, ya no doy gracias al cielo por el pan de hoy...