Llevaba mucho tiempo sin amarte,
y era hora.
Te esperé toda la noche, aquella noche,
que llegaras del teatro,
y era tarde.
Y por fin llegaste...
En tu traje de noche y elegante.
Ni siquiera te di tiempo, te di un beso
y tú me prenguntaste: "¿y eso?"
Y tomándote de la mano dije "ven"
Yo te había preparado un dormitorio
con vago olor de incienso y hierbabuena.
En la cama, unos pétalos de rosa
y la tímida luz de velas perfumadas.
Cayó al suelo tu traje
despojado con ternura por mis manos.
Y vi tu cuerpo, casi ya olvidado...
Adorable, sensual... quise abrazarlo.
"No es momento" dijiste "Estoy cansada."
Y me dejaste allí solo, sin decir palabra.
Quedé largo rato, vacío de pensamiento;
me senté en la cama, inerte como un muerto.
Y una pequeña lágrima resbalaba...
Llegó a mis labios, tenía sabor de amarga
y despertó a mi conciencia...
Me di cuenta...
que no podía seguir amando
a una sombra,
tan fría como la tuya,
a un amor tan muerto.
Aquella noche murieron tantas cosas...
