La mayoría de las personas idealizan una historia con zapatos de cristal, príncipes azules, enormes golpes de suerte, princesas obedientes, varitas mágicas, casitas de enanos y sueños cumplidos; a sabiendas de que eso no existe.
¿''Vivieron felices y comieron perdices''? Y una mierda.
Después de haber basado tu infancia en amores de cartón, tienes que empezar a replantearte lo de comer perdices, cuando te das cuenta de que al final se te quitan las ganas de comer. Respecto a lo de vivir feliz de verdad… entiendes que la felicidad no es constante, ya que por muy poquito que dure tu minuto de felicidad siempre hay algo que lo jode, ley de vida.
Entonces aprendes que tu deber es despertar para dejar de ser la bella durmiente y empezar a vivir, que por mucho colorín colorado que halla, los cuentos no llegan a su final hasta que la princesa se muere de asco en un ataúd.